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Panoptic magazine

Autora: Lucía Castro Triay (info@luciacastro.com)

 

 

“Ni la casa, ni la pareja, el coche o el reloj son, como antes, para toda la vida. Tampoco la dedicación profesional que, entre otras cosas, nace de una titulación aplicable a tareas variopintas o todavía por pintar. No nos hacemos una identidad mediante el trabajo porque el trabajo o nos disfraza una y otra vez en sus diferentes versiones o nos resbala. Bajo la apariencia de una profesionalidad circunstancial no se construye la identidad sino, más o menos, en el territorio del tiempo libre. Libre también para ser a voluntad.[…] En el ocio, a través de las elecciones musicales o de ropas, la preferencia de ídolos y marcas, la elección de parajes, videojuegos y viajes, se conforman tribus y tipos. El trabajo resulta o demasiado abrumador, explotador, voluble o poco importante para esperar la denominación de él.†(Vicente Verdú) 

 

 “El ocio es uno de los pilares del siglo XXI. Como valor comenzó a implantarse el siglo pasado, y hoy podemos hablar de él como un elemento de identificación de las personas. La vida no se entiende sin ocio. Es decir, sin televisión, sin música, sin salir de paseo o hacer un viaje; o sin deportes que practicar o que ver. Y es así por que en el actual mundo de valores se ha producido un cambio, y el ocio se ha situado en los primeros puestos.†(Manuel Cuenca Cabeza)

 

Estas dos citas plantean que, de alguna forma, construimos la identidad desde el ocio, situándonos en una posición casi contraria a la de los tiempos pasados. Nuestros bisabuelos, abuelos e incluso padres, entendían el trabajo como el eje fundamental del desarrollo personal pero el protagonismo de la identidad relacionada con el trabajo se esta perdiendo. Hoy en día las cosas no son para toda la vida, vivimos en el presente y es la forma en la que avanzamos hacia el futuro. La situación laboral global es temporal y efímera; no pensamos que el trabajo que realizamos hoy sea para toda la vida porque el empleo no es estable y los contratos son cada vez más temporales. Perder el puesto de trabajo fácilmente está a la orden del día. Nos encontramos en una situación de cambio, en donde la estabilidad laboral apenas existe.

 

 

Es cierto y sería imposible negarlo, que hay muchas personas que disfrutan con su trabajo, se sienten identificadas y realizadas con él. Son personas que han podido conseguir que éste sea su pasión, vocación, diversión, pasatiempo… Pero el porcentaje de éstas es muy bajo.  En la mayoría de los casos el empleo no se elige y por ello resulta difícil sentirse tan vinculado a él.

 

Podría decirse, por tanto, que hoy en día nuestra identidad procede del tiempo de ocio que es, en definitiva, el que está libre de obligaciones y el que utilizamos a nuestra conveniencia. El ocio ha cobrado tal importancia en la sociedad actual y en nuestras vidas que se considera un derecho de las personas, un valor que las mueve y las capacita para vivir experiencias más o menos satisfactorias pero trascendentales en la medida en que proporcionan un sentido a la existencia, como ha indicado Manuel Cuenca.

 

 

Tras realizar una investigación sobre todo este tema, decidí llevar a cabo un proyecto editorial: Panoptic, una revista tratada con un diseño cuidadoso y una buena selección de contenidos que permitiera entender el papel del ocio en la construcción de la identidad.

 

Cada número abordará un aspecto relacionado con la temática reseñada como, por ejemplo, el ocio del cuerpo, del consumo, del lujo, del fetiche, de lo estético, del low cost, musical, cultural, deportivo, de aventuras, viajero, activo, hedonista, placentero, adictivo, sedentario, relax, sin ocio, experimental, insaciable, gastronómico, creativo, familiar, informativo, tecnológico, montaña..

 

 

Por lo que se refiere al nombre de la publicación, tenía que sugerir aquello que ofrecía. Por eso, tras darle muchas vueltas, elegí la palabra Panoptic que viene de opticón (observar) y pan (a todos). La denominación está, pues, íntimamente relacionada con el concepto de una publicación que funciona como observatorio de la identidad construida a través del ocio.

 

 

El primer número de la revista se tituló «Domingos de extrarradio» y se centró en el ocio de las personas que disfrutan de sus momentos de ocio los domingos fuera de la ciudad. Investigando descubrí el magnífico trabajo de Txema Salvans en el que se muestra la esencia de aquello que quería que la publicación comunicara pues todas sus imágenes estaban cargadas de identidad y de situaciones en contextos de ocio. Tras entrevistarme con él, busqué otros fotógrafos que realizaran proyectos en la misma línea. Quería imágenes que comunicaran y fueran un espejo de la realidad social de la cultura del ocio. Con los contenidos claros y una idea conceptual del diseño basada en la sutileza y la claridad, comencé a generar el diseño de Panoptic.

 

 

A nivel gráfico y tipográfico la cabecera tenía que ser directa, contundente y fácilmente reconocible. Para ello utilicé el color negro y la tipografía Futura extra bold, espaciada de manera que simulara los carteles de las revisiones ópticas. Este espaciado permitía observar cada una de las letras juntas y por separado y así también relacionarlo con el significado del nombre de la revista: observar a todos.

 

 

Por lo que se refiere al interior, el diseño de Panoptic, como ya he comentado anteriormente, tiene como principios la claridad, la legibilidad y la abundancia de blancos. Decidí apostar por un diseño no invasivo que no compitiera con las imágenes que contiene la revista y que son sus elementos esenciales.

 

 

Basándome en estas premisas, elegí las tipografías Futura y Garamond. Ambas combinan muy bien porque poseen la misma altura de la «x». Para notas más concretas como pies de fotos o algunos textos breves se ha incorporado la Audimat Mono, como tercera tipografía, que proporciona un toque más mecánico en comparación con las otras dos y genera ritmo y frescura en la página.

 

Respecto a la retícula, Panoptic contiene muchas imágenes distintas y consta, además, de un encarte. A partir de este planteamiento, consideré que se precisaban diversos tipos de retículas, adaptados a las necesidades de cada sección. Por eso, trabajé con tres distintas y con diferentes módulos variables que permiten diversas posibilidades a la hora de ubicar los elementos que constituyen la página. De esta manera, se han empleado retículas de 6, 8 y 10 columnas (el encarte de 32 páginas, por ejemplo, se ha trabajado con una retícula de 8).

 

 

Este proyecto final de estudios me aportó aprender a dirigir un proyecto editorial, trabajar de editora, directora de arte y, ¿cómo no?, diseñadora gráfica. La multifunción desempeñada fue un reto para mí y para mi forma de trabajar. Partiendo de la base de que todas las decisiones tomadas tenían que tener coherencia con la investigación previamente desarrollada, el proyecto de diseño cobró una gran importancia. Todos y cada uno de los pasos dados se dirigieron hacia un mismo camino y un mismo concepto (la identidad viene del ocio) para desembocar en una unidad: Panoptic, una revista de 148 páginas en la que hubo mucha implicación por mi parte pues no sólo quise elegir elementos e introducirlos como contenido sino, sobre todo, relatar una historia y contar todo aquello que había investigado previamente con el objetivo de que el lector fuera capaz de percibir, entender y darse cuenta de que el ocio juega un papel muy importante en la construcción de nuestra identidad personal.

 

 

Escuela: Elisava Escuela Superior de Diseño e Ingeniería. Barcelona

Tutores:  Oriol Nicolás, Rober Pallas (diseño) – Raquel Pelta (investigación)

Curso académico: 2009-2010

 

Para saber más:

Web de Lucía Castro

 

* Este proyecto recibió el premio Laus Plata 2011 de la ADG-FAD, en la categoría de Estudiantes-Proyecto Final de Estudios. 



Tags: Editorial, , Ocio, Revista
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